lunes, 13 de junio de 2016

Yo era mala comedora: El origen

¿Y si ahora cierro la boca y no como?
Pensando estos días en el tema de la comida (que tanto me preocupa y me quita el sueño) me vienen a la mente recuerdos de mi niñez…
Siempre que quedamos con mis tíos y primos sale a relucir lo mal comedora que era de pequeña. Al parecer tardaba mil horas en comerme el plato que me ponían delante y tenían que desplegar su arte payasil para que comiera. Siempre me cuentan que terminaron rompiendo unas figuritas de elefantes de la casa del pueblo, cantándome lo del dichoso elefante que se balanceaba... en sus intentos para hacerme tragar la comida.

Recuerdo que pasaba un mes con ellos en el pueblo y me lo pasaba genial. De hecho estuve yendo hasta los 13 años. No se hasta que edad estuve “comiendo mal” pero la hora de la comida era una pesadilla para ellos y para mi.
Recuerdo las negociaciones, los enfados, la preocupación… supuestamente no comía. Pero seguro que comía, si no me hubiese puesto enferma y no recuerdo haber estado ingresada nunca en un hospital por esta causa.

Sentarme a comer era una pesadilla. Me acuerdo del malestar que se producía en mi cuando me obligaban a comer. De hacer bola con el trozo de pollo en la boca y el apremio de mi tía por que lo tragase. Me acuerdo de sus nervios. Se ponía muy nerviosa por que no comía y eso me agobiaba muchísimo. Yo quería hacerla feliz y obedecerla pero es que ¡no tenía hambre!

Ahora comprendo tanto a mi tía. Su miedo a que no comiese y me pusiera enferma, la responsabilidad de pasar el verano con ellos y devolverme a mis padres más delgada o mala… La pobre lo pasaba fatal.

No recuerdo cuando cambie de no comer a comerme hasta las raspas de las sardinas. Me encanta comer. Adoro descubrir sabores nuevos, mi chifla la comida oriental, la mexicana, la italiana… Todo. Hasta un brócoli con patatas al vapor me parece exquisito…
Mi marido también es de buen comer y siempre que podemos nos pegamos unos homenajes en forma culinaria que nos arregla el cuerpo y el estado de ánimo. Es nuestra forma de disfrutar de la vida. Comer nos hace felices.

Por eso me parece tan extraño que de pequeña odiara la comida.
La primera pregunta que me viene a la mente es ¿No quería comer por que me obligaban? Todos los días la misma historia… a lo mejor si no hubiesen insistido tanto la cosa hubiese mejorado. Imagino que después de tanto meterme la cuchara a la fuerza, se cansarían y aceptaría que no necesitaba comer tanto como ellos esperaban. Amos, digo yo.
La segunda pregunta que ronda mi cerebro es… viendo que no comía demasiado ¿Por qué me ponían esos platos de comida infinitos? Quizá solo al ver lo que me esperaba, decidía cerrar la boca y no dejaba pasar ni una miga de lo que fuera. ¿No hubiese sido mejor, que me pusieran solo un trozo de lo que hubiera y si hubiese querido mas lo pidiera yo misma? Pues eso no ocurría.
La tercera, no es una pregunta. Es un sentimiento. Y para mi el más importante. Me sentía mal por no comer. Recuerdo el malestar y el miedo cuando llegaba la hora de sentarse en la mesa. Lo primero que pensaba es “me van a regañar por que no como, pero es que no tengo hambre” aquello era una tortura. Sobretodo lo de sentirme tan mal por no obedecer y comerme todo lo que había en el plato… “La niña no come” se convirtió en el mono tema familiar. Todo el mundo hablaba de mi reticencia a llenar el estómago y esto, recuerdo, que me hacía sentir aun peor.

Un día y no recuerdo bien cual sería, me comería todo el plato y me aplaudirían, me abrazarían y besarían. Me dirían “¡Hoy te has comido todo! Te has portado muy bien”
Pero yo presupongo que ese día lo que habría pasado es, que simplemente tenía hambre. Y punto.

¿Qué por que te cuento esto? Bien fácil. Por que no quiero actuar de la misma manera con mi peque. Por que quiero revivir y tener presente como me sentía cuando me obligaban a comer y no quiero hacerle eso a mi pequeña.
Por que aunque aun hoy me cuesta mucho ver que se ha dejado un poco de leche en el biberón y reconozco que a veces la insisto para que se lo termine… al momento pienso “No la obligues. Si no quiere, no quiere”
Esa debe ser mi máxima a partir de ahora y como en todo lo que me preocupa y me quita el sueño, intentar relativizar y no obsesionarme.¿Lo cumpliré?

Y a ti ¿Te obligaban a comer? ¿Te sentías mal si te regañaban por no comer? ¿Qué recuerdos tienes de ti mism@ con la comida, cuando eras un niñ@?

6 comentarios:

  1. Aixxx, como te entiendo. En mi casa fui, también, mal comedora y es que como bien dices, no tenía hambre y la comida no me entusiasmaba (no sé si fue por la medicación o el estirón, pero de un día a otro empecé a comer más y fue cuando me puse como una bola de billar), en fin... siempre me recuerdan que cuando pasaba un mes con mis abuelos en el pueblo, era lo peor para ellos, porque nada de lo que me hacía me gustaba y no lo comía. Por lo visto, un día mi abuelo me prometió que si me comía todo el plato de macarrones que tenía en la mesa, me compraría unos globos y comí. Ahí es cuando pienso que a lo mejor no es que no tuviera hambre si no que no me gustaba la comida.
    Al final tuvo que coger el burro y marcharse al pueblo de al lado para comprarme unos preciosos globos. Y así pasé mucho tiempo. El comer era una disputa y yo lo que recuerdo es a mi madre diciéndome: no quieres comerlo. bueno, pues lo cenas. Guardarlo en la nevera y a la hora de la cena encontrarme lo mismo.
    Y por lo visto mi marido era igual de mal comedor (sigue siéndolo, que hay cosas que no se las des, porque no te las come, como por ejemplo las verduras, o el pescado). Su madre siempre me dice que con la peque, viniendo de dos malos comedores, que mejor me arme de paciencia y yo pienso... ella come cuando quiere, es verdad que a veces menos otra más. Ahora estamos intentando que coma más trozo que puré, pero aún así come. Así que si come, aunque sea poco, a mi no me importa, porque la veo bien, la veo sana y no hay porqué obligarle.
    Saludos

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    1. No sé que es peor que no te guste lo que te ponen en el plato o que te guste pero no tengas hambre y lo aborrezcas.
      En esto del comer hay mundos!! Y lo que se sufre? Madre mia... lo mal que lo haria pasar yo a mis padres o a mis tíos y ahora lo vivo yo!
      Pienso que es mejor no obligar aunque lleve muy mal que no coma.
      Me alegra que Carlota coma bien. Lo importante es que ella este sana y feliz.
      Abrazos!!

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  2. Creo que todas las malas comedoras (yo lo sigo siendo) tenemos muy presentes esos episodios en que, cuanto más nos obligaban a comer, más ascos hacíamos a la comida, y no queremos repetir los mismos errores. Yo no obligo a los niños a comer, no me gusta que "negocien" con la comida (en el comedor se oye constantemente: "me como esto pero me dejo esto") y me parece que las camareras han olvidado el tamaño del estómago de un niño. ¡Pero si yo me sirvo la mitad y me lleno! ¿Cómo voy a obligarles a ellos a comerse esos platos que rebosan comida?

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    1. Totalmente de acuerdo con lo que dices. En el post no he contado mi experiencia en el comedor.
      Cuando mi madre nos tenía que dejar en el comedor ya eramos "mayores" y si comia bien. No había problemas. Pero si que recuerdo un episodio en el que un monitor me obligo a comerme todo el menu de ese dia: lentejas, un cuarto de pollo y patatas y de postre leche... me obligo a tomarme la leche en 10 segundos y acabe vomitandolo todo un poco mas tarde.
      El tipo aquel se enteró bien cuando se lo conté a mi madre y le cantó las cuarenta. Desde ese momento no me volvieron a obligar a comerme todo.
      Manda narices que aun este la cosa igual en los comedores... mi marido si es partidario de dejarla en un comedor para que aprenda a comer, pero si yo puedo evitar que vaya no irá. Gracias por comentar!!!

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  3. Yo era de buen comer y recuerdo como me alababan en las casas y me comparaban con mis primos, pobres, que comían menos. La hora de la comida siempre me gustó pero pretendo poner en marcha el no obligar a comer a mi niña. Si no quiere, no quiere. A ver como se lo toman mis suegros.

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    1. Quiero ser tú! Jajaja! Que claro lo tienes. Di que sí... ahora que vas a tener en vez de 1 bebé, 3 bebés... por que aleccionar a un abuelo con el tema de la comida!santa paciencia! Pero seguro que va todo bien.
      No obligar es mi mantra cuando me siento a darle la papilla a mi pequeña! :)

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