lunes, 6 de junio de 2016

Un año.

Un año ha pasado desde aquella mañana en la que descubrimos que esperábamos a nuestra hija.

No tardamos demasiado en conseguirlo. Aunque yo llegue a comprarme un cacharro que a través de la saliva te decía si estabas ovulando o no. Resulta que mis reglas eran súper irregulares, a veces tardaba más de 40 días en bajarme  la susodicha, cosa que me angustiaba bastante lo cual era un círculo vicioso porque en mi mente resonaba lo de "cuanto más nerviosa te pongas peor". Reconozco me llegue a agobiar un poquito. La sombra de la infertilidad la teníamos presente... además habíamos vivido de cerca dos abortos de una amiga que nos hicieron mella.

A veces hablábamos sobre ello y la conversación se quedaba como suspendida en el aire. Supongo que intentábamos pensar que no nos pasaría, aunque sabíamos de sobra, que podía ocurrir ¿pero estaríamos preparados para superar la perdida de nuestro bebé? He tenido suerte. A mí no me ha pasado. Y doy gracias al cielo porque no tiene que ser fácil superar una perdida así.
Aquella mañana, la recuerdo con nervios, ilusión, miedo... llevaba unas semanas con la mosca detrás de la oreja. Había días en los que trabajando, me venían como palpitaciones, como unos nervios de repente… Por mi cabeza se asomaba la idea ¿Y si ya lo he conseguido? Cada vez que aparecía aquel pensamiento en la cabeza, me daba un vuelco el corazón.

Luego la cosa empezó a ser un pelín más evidente. Los mareos por la mañana, que yo achacaba al ritmo frenético de trabajo y a mi tensión por los suelos. Las interminables arcadas que me daban cuando hacia la cama. Mi marido se partía cuando me veía en esa situación y yo le decía: "algo me habrá sentado mal, ¡deja de reírte!" y el seguía descojonándose... No quería hacerme ilusiones de ningún tipo y no me apresure a comprar ningún test de embarazo hasta que no pasasen al menos un par de semanas más.

Recuerdo esos días de nervios por ver si la regla aparecería, de agobio por no poder hacer ciertas cosas en mi trabajo y no poder explicarlo, de vértigo por si de verdad lo habíamos conseguido...

Y finalmente llego aquella mañana de sábado en la que los dos habíamos acordado hacer el test y ver el resultado, juntos. Recuerdo levantarnos de la cama con calor, legañosos, yo mareadísima y con muchos nervios...

Leímos las instrucciones de la prueba unas 88 veces. Y por fin, hice pipi en el palito.

Me quede sentada en el váter, con la cabeza entre las piernas para intentar recuperarme de mareo que se apoderaba de todo mi cuerpo. Mi marido miraba impaciente el palito y aquello empezó a verse más claro que un vaso de agua. ¡Dos rayitas que marcaban un positivo como una casa! ¡OLEEE!

Recuerdo la cara de alegría de mi marido... qué imagen, que cara de felicidad... ¡Estaba loco de contento!  Nos abrazamos y estuvimos flipando un buen rato mirando el palito entre emocionados y asustados.

Luego como un sábado más me fui a trabajar, sintiéndome la mujer más especial del mundo. Dentro de mi cuerpo se iba a gestar una vida y eso me hacía sentir poderosa.

Un año ha pasado desde aquella mañana tan emocionante y parece que fue ayer cuando me entere de que mi vida cambiaria para siempre. Ha sido un año de descubrimientos, de emociones que desconocía que tendría, un año de algunos momentos muy duros, un año de aprender sobre la marcha a ser madre, un año en el que me he dado cuenta de que mi marido es el mejor padre que mi pequeña podría tener. En definitiva el año más increíble de mi vida por poder traer al mundo, a mi chiquitina.

Y tú ¿Cómo recuerdas ese día en el que te enteraste de tu embarazo?


4 comentarios:

  1. Pues es que yo lo he vivido dos veces. La primera fue genial, como tu la viviste pero sin esperar: primer dia de la falta, primer test, primer positivo.

    El segundo lo esperaba con ansia pero cuando lo tuve solo sentí miedo. Jo, no es un recuerdo bonito, aunque lo compartí en el blog... el caso es que me costó meses asimilar que Habi venía para quedarse :)

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    1. No esperaste nada para hacerle el primer test. A mi me daba tal miedo ver un negativo que ni me lo quería hacer.
      Entiendo el temor de ver el positivo y con perdón cagarte encima. Se te pasan mil ideas por la cabeza. Yo los primeros meses lo pasé mal mal mal.
      Hobbita, entiendo lo mal que lo tuviste que pasar tú. Entiendo que te costase asimilar que ibas a tener a tu habichuela.
      Pero aunque el camino fue duro, ahí la tienes contigo y yo que me alegro. Abrazos!

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  2. Fueron tres veces jajaja fue muy muy especial pero a la semana y empezaron los síntomas y ya fue menos bonito :(

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    1. Tres veces!osea que tienes tres pequeños?ufff!los malditos sintomas... la verdad es que amargan bastante.
      Me alegra que fuera tan bonito y especial! ;)

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