lunes, 16 de mayo de 2016

Vamos de porteo... ¡pi,pi,pi!

He de reconocer que la primera vez que vi la
palabra porteo no tenía ni puñetera idea de que significaba. “Porteo, una moda nueva en esto de la maternidad y los bebés” pensaba yo… hasta que empecé a leer, a interesarme en todo lo que rodeaba a esta palabra y antes de nacer mi pequeñuela ya se formaban imágenes idílicas en mi cabeza de mi misma recorriendo las calles de algún país nuevo por visitar, porteándola.

Me encantaba imaginarme a mí misma llevándola en mi pecho solo con un trozo de tela, así como hacen los indígenas, aun hoy en día, con sus bebés. Me gustaba la idea de ayudar a mi peque a adaptarse a su nueva vida de esta manera tan tierna y bonita para mí.

No me equivoqué, portearla ha sido una ayuda muy necesaria para superar la lista de “fracasos” que se amontonan en mi reciente maternidad.
Después del fiasco con la lactancia materna sentía una necesidad imperiosa, un instinto inexplicable que me brotaba por todos los poros de mi piel, de querer llevar a mi niña pegadita a mi cuerpo.

Sin recuperarme todavía de la cesárea, mi cuerpo y mi mente me pedía sentirme cerca de mi bebé a pesar de que me dolía bastante la herida así que (borriquita que es una) me lancé a meterla dentro del fular elástico que le pedí a los Reyes Magos, guiada por un tutorial de YouTube. La verdad es que fue una sensación fabulosa.

No voy  a negar que me parecio más chungo de lo que explicaba la mujer del video. Básicamente porque la buena mujer cuenta como colocar al susodicho dentro del fular, con un muñeco y lo que yo tenía entre manos era un bebé real, que se movía más que los precios.

A pesar de las dificultades que no eran muchas, hay que decir, me hice con una rutina de intentar portearla un ratito todas las mañanas. Y aunque al principio se quejaba, luego se quedaba dormida y ese hecho me animaba más a seguir intentándolo.

Portearla me encanta pero ver a mi marido
haciendo lo mismo me gusta mucho más, así que viendo la buena acogida que tenía llevar a la peque encima por parte de los dos y contando con que se acerca el verano, las vacaciones, la playa… empezamos a considerar comprar una mochila ergonómica.

Fuimos a El último koala una tienda que conocimos en la feria de Bebés&Mamás en la que estuvimos el año pasado. En esta tienda están especializados en el porteo. De hecho hacen hasta talleres sobre el mismo, en plan teórico y practico. Nosotros por tiempo no hemos podido asistir, pero no nos hizo mucha falta, porque cuando entramos en la tienda y explicamos lo que íbamos buscando nos atendieron fenomenal y nos dieron mogollón de consejos para mejorar la técnica con el fular.
Tenía muy claro lo que buscaba y era la mochila ergonómica Boba 4G. La muchacha que nos atendió, nos enseñó también la ErgoBaby, pero no me convencía. Soy de ideas fijas y ya tenía claro que mochila quería. Las comparaciones son odiosas, pero a mí la ErgoBaby me parecía bastante menos ligera que la Boba, el reductor era un pedazo de cojín (gigante a mi parecer) que se vendía a parte y la propia vendedora nos dijo que daba mucho calor.
En cambio la Boba me parecía mucho más ligera, el  reductor, es una simple almohadilla que va pegada con unos corchetes, para que la niña se siente sobre él. Va incluida en el precio y la asesora nos dijo que podíamos utilizarla desde ya si queríamos.

Sin prisa y con una atención como pocas  veces he visto (y sé de lo que hablo) nos explicó cómo se ponía la mochila y nos alentó a probarla con la peque. Eso sí, más torpe yo, que mi marido, poniéndomela…

Le comente a la muchacha los “problemas” que tenía con el fular, que al colocarla se quejaba y se movía bastante, ella me dijo que eso era de lo más normal. Los bebés reconocen a la mamá por el olor y al parecer la confianza da asco y se ponen más tontos de lo normal con la madre. Cosa que me dejo bastante alucinada…

Le comente también que pensaba que no le gustaba estar dentro porque no me la colocaba bien y ella me dijo que no, que era normal, que no cesase en mi empeño de seguir porteándola con el fular. También me dio unos consejos muy interesantes que he aplicado en las siguientes veces que la he colocado en el fular y me han dado un grato resultado.


  • Hay que colocarse el fular muy tenso, porque eso les da seguridad a los bebes.
  • Hay que llevarlos ligeritos de ropa porque sudan mucho y se pueden agobiar.
  • Si es un bebé que necesita ver mundo (como la mía) puedes colocarla de la manera tradicional, o sea en cruz pero en el lado que él bebe coloque la nariz bajarse una tira y poner su bracito encima. (Mano de santo)
  • Si sigue molesto no hace falta que le subas el refuerzo que te queda en la cintura. A algunos bebés les molesta la presión que ejerce en su espalda.

Estos consejos me han ayudado muchísimo para seguir llevándola en el fular y he notado una grandísima mejoría en su actitud. También yo he mejorado en la inseguridad que me producía colocarla mal. Ahora no refunfuña a penas y eso me hace darme cuenta de que no sabía ponerme bien a la peque. De todo se aprende ¿no?

Aunque tenemos el fular y lo sigo utilizando, también la pongo en la mochila que nos ha regalado el poder disfrutar de largos paseos de relax. El padre de la criatura está encantado con este nuevo artilugio y a veces ¡hasta nos peleamos por llevarla!
Mola mucho salir los tres a la calle y ver a  la peque ahí metida tan a gustito. Es una sensación maravillosa.

Desde mi humilde experiencia, si te animas a llevar a tu polluelo encima, te diria que primero probases con el fular ya que es más barato (lo puedes encontrar en Amazon por 40 euros) y si no te apañas o a tu mochuelo no le gusta, no te has gastado tanta pasta...
En mi caso, se lo pedi a los Reyes Magos, pensando que con este ya tendría suficiente, pero la experiencia me ha resultado tan positiva, que hemos decidido invertir parte del dinero que nos ha dado la familia para la pequeñuela, en una mochila que podamos utilizar por mucho tiempo.

Espero seguir con esta práctica que me llena tanto todo el tiempo que las dos podamos/queramos.

Asi pues, como yo digo... ¡Larga vida al porteo!

Y a ti ¿Te gusta portear a tu bebé? ¿Te ves porteandole mucho tiempo? ¿O eres de las que prefiere llevarle en carrito?


2 comentarios:

  1. A mi me encanta portear y además me lo paso genial averiguando, pensando, visitando tiendas... este viernes me he apuntado a un taller, no te digo más!

    Y lo que comentas del bracito le pasa también a Habi. Que gracia el día que lo descubrí xD. Luego aprendí a hacer la cruz envuelta! Pruébalo que es un nudo más fresquito y que les deja sacar también el brazo. Y con ese rebotan mucho menos!

    Ayer me fui de telas para coserme una bandolera! Ay! Me ha dao el vicio!!! XD

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    1. Que bien!ya nos contarás que te cuentan en el taller, seguramente saques buenos trucos de esa visita. Probaré la la cruz envuelta a ver si le gusta a la peque :) jajaja!eres la reina del porteo, si señora! Besoss!

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