martes, 3 de mayo de 2016

Se busca... instintinto maternal.


Desde que nació mi pequeña, estuve un tiempo indeterminado pensando que mi vida se había convertido en un maldito infierno.
¿Qué como podía pensar que TODO era horrible cuando acababa de dar a luz a un bebé sano y precioso? Pues ni idea. Ya sabes lo que dicen, que si hormonas, que si son muchos cambios que vienen de golpe, que si estas mal físicamente...  no se,   pero yo pocas veces me he sentido tan mal conmigo misma como en ese momento.
Aunque suene fuerte, estuve muchos días pensando que mierdas había echo teniendo un bebé. Ya no es que pensase que no estaba preparada para cuidar a un crio (que ni de coña lo estaba) era más que eso. Era replantearme el por qué, había tomado la decisión de querer tener un bebé. 
Es muy, muy difícil de explicar. Pero en resumidas cuentas diré que lo veía todo más negro, que un televisor apagado.


Quizá todo comenzó, al no sentir lo que debería haber sentido cuando vi a mi pequeña por primera vez. No he parado de leer historias de partos y compararme con todas las mamás que describían el amor más intenso que habían sentido nunca, al observar por primera vez a su retoño. Yo no sentí el amor a primera vista del que todas las mamás hablan. Me quede tan pancha cuando la vi sobrevolar mi cabeza. Solo atinaba a decir “¡que pequeña!” pero no viví ese amor vehemente del que tanto había oído hablar. Cuando alguien me decía, estando embarazada, “Tranquila en cuanto la veas se te pasara todo.” Mentira. No solo no se me paso todo. Si no que no note nada especial. Ni música celestial, ni unicornios voladores, ni arcoíris de colores. Nothing.

Estuve mucho tiempo pensando que no tenía instinto maternal. Que no estaba queriendo bien a mi hija. Qué, aparte de pensar que lo estaba haciendo fatal como madre, el “clic” de amor incondicional no me había saltado y seguía viendo a mi bebé como un ser desconocido, que un día había aparecido de repente en mi casa, cambiando toda mi existencia.
La veía en la cuna o en el salón… ¡y seguía sin creerme que había traído al mundo un bebé!

Me he sentido defectuosa como madre. Y no alcanzaba a comprender el por qué no estaba enamorada de mi bebé. En uno de esos (muchos) momentos en los que me rayo, neurotizo y agrando las situaciones, me dio por buscar en San Google “no tengo instinto maternal” pero nada de lo que encontraba me salvaba de mis pensamientos apocalípticos… No encontraba a ninguna mujer a la que le pasase lo mismo que a mi.

Leía con escepticismo ( y algo de envidia...) las experiencias de mamás, a las que no les importaba no dormir, no les alteraba oír llorar, hora tras hora a su bebé, que todo lo que rodeaba a la maternidad era maravilloso y que el nacimiento de sus polluelos les había convertido en mujeres generosas y entregadas… ¡bla bla bla! Leer esos comentarios me parecían una sarta de mierdas gigantes. Me hacían poner los ojos en blanco y pensar “¿Por qué mienten?” o “¡Yo no siento esooo!” Y me enfadaba como una mona. Lo reconozco. Me molestaba no poder ver la tele 10 minutos seguidos sin oírla llorar, o no poder sentarme tranquilamente a descansar sin tener que tenerla encima… La jodía nunca llora cuando estoy limpiando los baños. 😒

Reconozco que he sido egoísta. Y me he sentido muy mal por ello... por eso me daba por pensar que carecía de instinto maternal. Algo no había salido bien en mi proceso de aprender a ser madre...

Si, madre horrorizada que me estas leyendo. He estado pensando durante casi 3 meses que convertirse en madre es un autentico mojón. ¿Ya no lo piensas? Pues no. (La mayoría del tiempo) Un día me levanté y me di cuenta de la maravillosa personita que habíamos creado. De la suerte que tenía de tener a mi niña en brazos. De poder cuidarla sin prisas y disfrutando del momento. De poder ver cada una de sus sonrisas y de poder calmar sus llantos (que aun hoy, son infinitos) simplemente cogiendola en brazos, siendo solo yo. Su centro del universo.
Así, de repente, deje de sentir angustia y opresión, que me producia cuidar a mi peque. Y entendí, que aunque había querido ser mamá con todas mis ganas, en mi caso el instinto maternal se había creado con la práctica de ejercer de madre.
 
Lo mio con mi hija, ha sido amor a fuego lento, como diria Rosana. Poco a poco me ha ido engatusando y ahora estoy rendida a sus piececitos. Que le vamos hacer, una que es lenta y tiene su propio ritmo...

Cada día que pasa quiero más a mi pequeña princesita. Ahora si, me siento mamá de verdad. 

¿Tu has sentido algo parecido? ¿Te sentiste mal cuando nació tu bebé? ¿O al segundo de verle tuviste un flechazo? 

11 comentarios:

  1. Me encanta leerte. Me encanta tu sinceridad. No todo es perfecto y hay que asumirlo y tu lo has hecho. Mi admiracion la tienes y a la peque le ha tocado la mejor mama que podía tener. Un besazo

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    1. Gracias por tus palabras. A veces me siento mal. Quiza soy un poco dramatica... pero te prometo que soy de tirar pa" lante con todo lo que me echen. Una vez pasa el momento "quiero morirme" asumo y sigo adelante. Un beso muy muy grande!

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  2. En primer lugar...no estás sola. Yo tampoco vi unicornios sobrevolando la escena del parto de ninguno de mis pequeños. Y he tenido momentos de sentirme malamadre de campeonato.
    Pierdo la paciencia, cuando me despiertan de noche me putea (aunque ante ellos no lo muestre) y me desesperaba con sus llantos.
    No estas sola. Hay una visión idealizada de la maternidad...madres que rozan la perfección y tienen partos y lactancia de ensueño...pero también hay madres con dificultades que no viven precisamente una maternidad rosa.
    Si buscas encontrarás apoyo. Lo estas haciendo bien y lo que te sucede es normal.
    Un beso muy fuerte!!

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    1. Madre mia... gracias. A veces me siento sola. Si. Pero ya veo que no soy la única. Me ha costado horrores escribir este post. Para mi uno de los más sinceros y fuertes que he escrito. Pero es que la maternidad no es como me la había imaginado, ni como me la habían contado, ni como había leido. Me ha superada en muchos momentos. Me ha removido cosas muy feas y he salido del bache. Con eso me quedo.
      Mi apoyo es este blog y mi marido. Y solo yo puedo caerme y levantarme las veces que haga falta. Un besazo.

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  3. Ya te digo yo que somos más las que nos sentimos así que las que no... O eso creo yo...
    Yo pensaba que lloraría de emoción cuando viera a la peque en mis brazos y no fue así... A mí me salió más el instinto de protección tipo loba.. No la toqueis, no al desperteis...

    Y en casa, he dado gracias a que ni ella ni el mayor han dado guerra por las noches... Contando alguna ocasión y cuando lo han hecho,te puedo asegurar que aunque no lo exteriorizara, por dentro se me llevaban los demonios y ahora, que uno tiene 8 y la otra 5, me sacan de quicio y aunque los quiero con locura, hay veces que pierdo los papeles...
    Besitossssssss

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    1. Aysss... lo que he escrito me ha salido de dentro. Tan de dentro que no sabía si publicarlo, pero el blog se ha convertido en una terapia, en un diván donde dejo salir todo lo que llevo encima para quitarmelo.
      Con 5 y 8 años tienes que tener un master en paciencia! Quien diga que no pierde los papeles con sus hijos alguna vez... que me explique que puñetas hace!
      Gracias Vero por tu comentario!!

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  4. Pues además de decirte que me encanta lo sincera que eres, te diré que he sentido exactamente lo mismo que tu, con el agravante de sentirme fatal ya que perdí a mi primer hijo a los 5 meses de embarazo. Me sentía mal no..lo siguiente, cuando nació mi niño, lloré, sólo lloraba el trepó y ala a mamar.. y yo llorando lo abrazaba, pero no...no era instinto maternal, no vi osos amorosos volando ni unicornios tampoco...no vi mas que las estrellas cuando me hecharon agua enjabonada en el desgarro, jajaj. Llegamos a casa y lo mismo que tu... me sentía rarísima, como si no fuera yo, lo miraba y pensaba "es mi hijo, soy madre...." no sé muy raro, ha sido con el tiempo (tiene dos meses ya) y los dias con el, mirandolo, pegado a mi las 24 horas, durmiendolo.... ahora es cuando lo miro y se que lo amo con toda mi alma y daría la vida por el un millon de veces. No eres la unica, los comienzos fueron...buf... mejor dejarlo, jajaja, malomalisimo... pero es cierto que todo pasa, y poco a poco vamos conociendonos, entendiéndonos y amandonos cada dia mas. Gracias de nuevo por el blog, por tu sinceridad...que oye, me siento menos sola porque parece que soy un bichejo verde. Besitos

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  5. Bueno lo primero siento mucho la perdia de tu bebé. Debio de ser durisimo. Gracias por contarme como ha sido tu experiencia.
    La que me sentía bicho raro era yo!!
    Jope!pero ya veo que no todas las mamás se enamoran de su bebé nada más nacer. Algunas necesitamos un tiempo para hacernos a la idea de la que se nos viene encima! Un beso muy grande!

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  6. Gracias guapa!! Si no nos apoyamos entre nosotras (sobre todo las "bichejas" jajaj) yo no se que haria. Pensé en hacermelo ver jajaj. besitos

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  7. Yo no he sentido eso que describes, ya sabes. Sin embargo, siempre hablo de mi amiga, Mami Reciente y de como, viéndola a ella, yo pude no idealizar la maternidad. Y es que justo lo que cuentas, me lo contaba ella, a veces entre lágrimas. Ese sentimiento de sentirse fatal por no sentir lo que la sociedad establece que debe pasar por tu cabeza en un momento tan personal. Y así te digo que no pasa nada, que efectivamente, cada persona vive la maternidad a su manera y que, por supuesto, no debes sentirte mal, ni juzgada. Al contrario! Me parece muy valiente por tu parte contarlo de esta manera para ayudar a otras madres que pueden estar pasando lo mismo que tú y a las que se preparan para ser madres, aprender que no todo es como lo cuentan. Lo dicho: a mi me sirvió mucho la experiencia de mi amiga. Lo siento mucho por ella pero le agradezco infinito que me permitiera pasar esos meses tan duros a su lado porque creo que, gracias a esa experienca, mi aterrizaje en la maternidad ha sido muy suave y placentero.

    Un abrazo y a seguir para delante!

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    1. Seguramente se trató de eso y de muchas cosas más. Pero si reconozco que idealicé la maternidad. Tampoco tuve a nadie cerca para ver la realidad. Me imaginé que todo seria perfecto y como yo quisiera y por supuesto no fue así.
      Me hubiese venido bien tener a alguien que me mirase y me dijese "deja de hacerte pajarás en la cabeza que traer un hijo al mundo no es nada fácil" en fin, como he dicho en otros comentarios yo he sentido esto y necesitaba contarlo para sacarlo.
      Mi blog se ha convertido sin quererlo en un gran diván para sacar lo malo y dejarlo marchar. Abrazos!

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