lunes, 18 de abril de 2016

Los pendientes.


Este fin de semana, decidimos ir a una farmacia a que le pusieran los pendientes a la pequeñuela.


Ya habían pasado los 3 meses reglamentarios para poder ponérselos y no queríamos dejar pasar más tiempo para hacérselos.

Si soy sincera, hubo un par de semanas en las que me replanteé el tema. Lo de infligirle dolor deliberadamente  a la peque, como que no me hacía gracia. Después de pasar por la vacunas, como que me dio yuyu... pensaba “¿y si no quiero ponérselos?” Pero igual que la pregunta me rondaba por la cabeza, en un momento desaparecía.

El caso es que desde que soy madre me he vuelto la persona más indecisa de este santo planeta. Imagino que es normal. Es mi bebé, pequeño e indefenso e imaginarte que puede sufrir cualquier dolor, hace que se me abran las carnes. Pero era solo un momento y si decidíamos hacerlo más adelante, seguramente me arrepentiría de haber esperado más tiempo…

Total, que hablé con el padre de la polluela y quedamos en subir al pueblo para hacérselos. Y así, su tía podía regalárselos, ya que había insistido en que así fuera cuando la peque naciera.

Amanecimos, el día elegido, frescos como unas coles de Bruselas recién recolectadas, después de una magnífica noche de descanso, (9 horas, sin interrupciones. Bravo.) Nos acicalamos y de excursión al pueblo.

Cuando llegamos llovía a cantaros y la peque estaba un pelín enfadada. Se agitaba en su sillita queriendo salir se ella, arramplando con el cinturón y con cualquier otra cosa que se le pusiera por delante, haciéndose un Hulk. La metimos en el carrito y allá que nos fuimos La Familia entera a la farmacia para hacerle los primeros piencings a la pequeñaja.
Una vez allí nos atendió una farmacéutica súper maja que se veía, que tenía bastante experiencia en eso de hacerle los agujeros en las orejas a más de un bebote. Nos enseñó unos cuantos modelos y aunque no me gusta el dorado, los únicos que nos encajaron eran unas flores de este color, con un brillantito en medio. Como se pueden quitar a los 15 días me daba un poco igual el pendiente. Además, la siguiente parada era elegir unos en oro blanco, que esos ya si serían los definitivos.

La buena mujer, procedió a marcar los lóbulos de la pequeñaja con un rotulador lavable, para poner el pendiente lo más centrado posible. Mi marido cogió a la peque, se sentó en una silla que le ofreció amablemente la mujer. La pequeñaja seguía bastante inquieta y pensé que la farmacéutica se echaría atrás, pero la vi tan segura de lo que hacía que seguimos adelante a pesar de que la peque movía bastante la cabeza y lloraba. La mujer colocó los pendientes elegidos en la pistola y se puso con la primera oreja. Clac. Mi niña gritó, pero aprovechando que el pinchacito la pilló desprevenida, al segundo ya le estaba colocando el siguiente pendiente, para que la pequeñaja no pensara demasiado en lo que le acababan de hacer y así terminar lo antes posible con el mal momento. Con otro clac, todo había pasado. Cogí a mi pequeñina en brazos  y la consolé durante un ratito.
Días antes ya me había concienciado que la peque pasaría un ratito malo, aun así no sabía cuál sería mi reacción, pero mantuve la calma en todo momento y en seguida las dos nos recuperamos del sustillo. ¡Me hago mayor!

Mi táctica siguiente fue ir corriendo a darle el biberón. Se lo bebió bien a gusto y al ratito se durmió. El resto del día se lo paso de brazo en brazo y haciendo las delicias de los bisabuelos, abuelos y tíos.

No le tenemos que hacer ningún cuidado especial, nada más que cuando la bañemos le demos un par de vueltecillas al pendiente en el agua, para que no se le pegue a la oreja. El resto viene solo.

Lo mejor ha sido no pensarlo demasiado, si me pongo a darle vueltas no lo hago y me parece una tontería pudiéndole ahorrar el trance siendo más mayor. Además, yo también los llevo desde los tres meses y tengo que decir que es la única "joya" que me pongo... 

Si más adelante no los quiere no hay más que quitárselos y punto. Eso ya no duele.

Y tú ¿tienes pensado ponerle pendientes a tu pequeñaja? ¿o prefieres que decida ella, más adelante?


6 comentarios:

  1. Hola!
    Nosotros se los pusimos en el hospital. La comadrona que nos atendió los pone y nos preguntó si queríamos. Así que salimos del hospital con ellos puestos, como yo cuando nací.
    Sé que muchas personas piensan que es una tontería y que lo mejor es que de mayores decidan ellas. Pero a mi me gusta que mi peque lleve pendientes, además ella se los toca y me toca los míos como diciendo, vamos igual!! :) :)
    Saludos

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    1. En mi hospital no nos lo ofrecieron, pero lo hubiesemos agradecido, la verdad...en el pueblo de mi marido si que lo hacen las matronas. Me parece que cuanto antes mejor y así no se acuerdan del disgutillo. Como digo siempre para gustos colores.A mi me hace ilusión poder llevar los mismos pendientes que la enana ;)

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  2. Wow qué experiencia para ambas... yo recuerdo que a mi me los pusieron cuando tenía como cinco años, se me hicieron heridas y fue más que doloroso, incómodo. Creo que de tener una nenita, no le podría hasta que sea mayorcita si ella misma lo desea.
    Me alegra mucho que la experiencia haya sido superada rápidamente en vuestro caso, la nenita luce preciosa con sus aretitos. Un abrazo.

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    1. La verdad que parece más de lo que es. Fue más lo inquieta que estaba la peque antes del pinchacitoque otra cosa, pero a los 5 minutos ya estaba tan pancha. No le han molestado y le han cicatrizado bien.
      Menudo fastidio lo que te pasó a ti... no me extraña que prefieras que si tienes una niña elija ella, cosa que me parece de lo más normal. Un beso y gracias!

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  3. Yo no se los voy a poner. A mi no me los pusieron de peque y me los hice de mayot y no fue nada traumático ni terrible, la verdad así que en ese sentido emularé a mis padres ^_^.

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    1. Pues me parece muy bien. Si finalmente quiere hacerselos ella cuando sea mayor, adelante! Y así los puede elegir ella!:)

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