jueves, 3 de marzo de 2016

Tercer y último día en el hospital después de dar a luz.

Tras el primer y segundo día en el hospital después del nacimiento de Mochuelita, tocaba pasar la última noche por esos lares.
Una vez se fueron las visitas, por fin vinieron a bañar a la peque por primera vez. Y digo por fin, por que como en la habitación hacia fresco, si dejabas a la niña en la cuna le bajaba la temperatura a la mínima y no podían bañarla... y eso que la teníamos bien abrigada o haciendo piel con piel todo el tiempo posible.
Como digo, vino una enfermera (recuerdo que fue muy agradable, vamos que se notaba que le gustaba su trabajo) y nos enseñó como bañar a la peque en 2 minutos para que no se quedara fria. Nos quedó muy claro y no es algo que nos haya dado miedo practicar desde el primer momento :) Aquella "clase práctica" fue de las pocas que recibimos en el hospital. Mi marido también echó de menos algo de orientación en como tratar al bebé, que se yo, cambiarle el pañal o que hacer si la peque tenía moquetes... que va, allí estuvimos "solos ante el peligro" la mayoría del tiempo. Quizás vieron que controlabamos perfectamente la situación... pero hasta el más experto de los padres necesita algo de apoyo, más que nada para sentirse seguro, en mi humilde opinión.

Después del baño de la peque, Fer se fue a por un bocata y cenó con nosotras en la habitación.

Esa noche la visita de las enfermeras se estaba retrasando bastante así que nos acostamos a la espera de que se pasaran por la habitación. Finalmente entraron a las 00:30 de la noche.
Yo ya no tenía vía por lo tanto la visita era para la peque. Le hicieron la prueba del talón, que a mi me pareció (en mi opinión) que era un poco tarde (de horas) y que podrían haberlo hecho por la mañana... Una de ellas, la pinchó en el talón y la peque ni se inmutó, la verdad que no se quejaba nada cuando la hacían cualquier cosa, ni si quiera bañándola.

Después de pincharla, la enfermera nos dijo que la veía un poco temblorosa y que quería asegurarse de que no fuese una hipoglucemia haciéndole la prueba del azúcar.
Se la hizo y dio 44. Al parecer muy baja. Tampoco teníamos ni idea de cual era el criterio normal de azúcar en sangre. Directamente nos indicaron que había que darle suplemento de leche, sin más. Sin explicaciones del por qué le había pasado eso, aunque yo ya lo sabía...
Me hundí. Estuve llorando a mares, sintiendo que había fallado.
Por un momento pensé en rebelarme y hablar con el pediatra que había dicho de darle las jeringas. Creo que estaba cegada por las hormonas, exhausta por el parto, estresada por la responsabilidad de cuidar de un bebé y no veía nada más allá. Pero mi marido me hizo ver que había que dárselo por su bien, aunque muy en el fondo sabía que la estaba cagando. Me calmé como pude, la peque se comió la leche y sus niveles de glucosa volvieron a la normalidad.
Teníamos que seguir con lactancia materna a demanda y cada 3 horas 15 ml de leche de fórmula.
Fue una noche de mierda. Es así. Y siempre pensaré que fue el primer paso del fracaso de mi lactancia materna. Lo sé por que introducir leche de formula en la alimentación de la peque hizo que mi producción de leche descendiera. Creo ni si quiera tuve subida de leche por esto. No me dieron tiempo de intentarlo más. Podía haber hecho lo que hubiese querido, si,pero en ese momento de sensibilidad extrema y de miedo por que no le pasase nada a la peque, te ves acorralada y tiras con lo que sea.
La noche dio paso al día y a eso de las 12 de mañana me dieron el alta pero hasta que recogimos y nos fuimos pasaron un par de horas.
Salir del hospital alivió mucho la ansiedad que estaba sufriendo. No me daba miedo irme a casa con mi peque. Al contrario, el alta me alentó a querer salir de allí cuanto antes. En el hospital me sentí a veces menospreciada por como me trataban algunas veces y muy incomoda. Me doy cuenta ahora, recordándolo, que el trato fue correcto pero frío, incluso aveces, desagradable. No pretendía ser el ombligo del mundo, no pretendía ser especial, solo que, hubiese estado bien oír alguna palabra de ánimo, o un poco de apoyo...

He de decir que a diferencia de los días siguientes a la intervención, en el parto me sentí arropada y segura a pesar del miedo que tenía. Por eso aunque quede en nada, doy gracias al equipo médico que me atendió, por traer sana y salva a mi pequeñina. Eso fue lo único bueno que me llevo de mi estancia en el hospital. 

Y tú ¿Cómo recuerdas la estancia en el hospital? ¿Fueron agradables? ¿Te hicieron sentir bien? O por el contrario ¿fueron desagradables contigo?

4 comentarios:

  1. Yo los días del hospital los tengo entre mis mejores recuerdos!! Por la ilusión de esos primeros momentos!!

    ResponderEliminar
  2. Que bien!me alegra mucho que los recuerdes con esa ilusión!a medida que pasan los días ya voy olvidando un poco los momentos desagradables y quedamdome con la primera vez que mi peque y yo nos miramos. Eso si que no lo voy a olvidar jamás :)

    ResponderEliminar
  3. La verdad es que a mi me ayudaron muchísimo en el hospital. Y pese a la perdida de peso de la peque, la pediatra no quiso darle suplementos porque nos veía muy concienciados con la lactancia. Eso si, yo no tuve subida de la leche como tal. No he tenido esos síntomas que dice la gente. Simplemente me va fluyendo la leche pero sin ingurgitación mamaria ni nada así.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que suerte!y digo suerte por que casi es una loteria que te toquen profesionales que te entiendan y que ayuden a conseguir lo que te has propuesto. Yo temía esa bajada de peso normal en los RN por que sabía cual sería la intención del pediatra... que ni se dignó a venir a la habitación a ver que pasaba. Espero que contando mi experiencia no les pase lo mismo a otras mamis.

      Eliminar

¿Qué ópinas? ¡Anímate a comentar!