martes, 4 de julio de 2017

De regreso, con buenas noticias.

Cuanto tiempo ha pasado desde la última entrada. Me da pena no haber podido seguir contando cosas sobre mi niña… este lapso de tiempo quedará en el olvido aunque me quedan las fotos y videos que le he ido haciendo de cada cosa nueva que ha hecho. Es un consuelo. El tiempo pasa tan deprisa (y despacio a la vez) que me entra vértigo por no saber disfrutar del presente.

Estos meses ya sabes que he estado estudiando el ciclo superior de Educación Infantil. Han sido meses duros pero de gran aprendizaje de los que de nuevo vuelvo a ver lo fuerte que soy cuando quiero algo con todas mis fuerzas. Desde el minuto uno que nos dieron las claves me puse a trabajar.
He leído, visto videos, hecho TODAS las tareas (aunque no puntuaban) y repetido cientos de exámenes con la pasión de alguien que empieza a amar su trabajo.

No sé como lo he hecho, pero una fuerza descomunal me empujaba a levantarme cada mañana, a pesar de todos los obstáculos, a seguir confiando en mi buena decisión. He luchado lo que no está escrito. Para alguien como yo con el lastre de no haber superado bachillerato, no haber estudiado una carrera… ha sido un logro matricularme en algo que no sabia si iba a poder terminar. Siempre me he sentido inferior en ese sentido. Siempre he pensado que estudiar es un privilegio. Es importante para formarte y tener menos carencias. Y está grandísima oportunidad que se me ha puesto delante no la iba a desaprovechar de ninguna manera.

Después de 9 meses de embarazo estudiantil, estoy en condiciones de decir… ¡que he aprobado todo y con buena nota! ¡HURRA! Estoy tan contenta que ni me creo haber conseguido esta hazaña. Estos días en los que me estoy dedicando a ‘descansar’ pienso… “ ¡no tengo que estudiar durante el verano!” y me entra una sensación de paz...
Las previsiones que me hacia eran suspender dos. Una de ellas la veía como clara ganadora del suspenso, pero finalmente fui de las pocas que aprobó. La verdad es que Didáctica de la Educación Infantil, ha sido el reto mas grande. He tenido un amor – odio con ese módulo. Tenía días en los que la daba por perdida y otros en los que la cogía con ganas y hacía por entenderla y… al final ¡he ganado!

Menuda batalla fue el examen. Preguntas de test en las que 2 de las 3 respuestas podía ser las mas correcta. Imagínate el mal cuerpo. Y luego las preguntas de desarrollo en las que pude lucir mi ‘gran’ memoria. Estuve todo el año, dándole vueltas a ese momento. ¿Qué nos preguntarían de tantos temas? Y al final, gracias a las tareas y a muchísimas horas de estudio… pude desarrollarlas sin grandes problemas. Salí con dolor de brazo de escribirlo todo. Y con la pequeña esperanza (sin venirme arriba) de que había hecho un buen examen.
Aunque el test fuera como fuese.

Así que lo he conseguido. Y estoy orgullosa de mi misma. ¿qué como lo he hecho? Eso da para otro post. Porque problemas los ha habido de todas las clases y colores. Pero bueno. Así es la vida y el que algo quiere algo le cuesta.

Ahora toca descansar, saborear el éxito y tomar decisiones de cara a octubre. Por lo pronto, he de matricularme de las siguientes, aunque poco a poco y no de todas. Como los dos módulos de Inglés no tengo ninguna esperanza de aprobarlas... las voy a dejar para otro año. Aunque sea más tiempo, quiero hacerlo bien.

Por ahora,
¡Os deseo un feliz verano para tod@s y que lo disfrutéis!



martes, 10 de enero de 2017

¡Feliz Cumpleaños Princesa!


Tal día como hoy, a las casi 12 de la noche (11:39 según la partida de nacimiento y 11:50 según tu padre que nos divisaba a través del cristal) del día 10 de Enero de hace un año, te convertías en la persona más importante de nuestras vidas. 
Un año a pasado ya. Y no puedo creerlo. Si hace nada que llegábamos a casa contigo, convirtiéndonos en una familia. 
No me quiero poner muy cursi, pero es que hoy cumples un año. 

Este último mes tus avances se han notado más en como te relacionas con la gente. Como ha sido Navidad te has rodeado de mucha gente que te quiere un montón. Has estado súper simpática. Te has metido a todo el mundo en el bolsillo. Aunque al principio has extrañado un poco, al ratito de estar con todos ya estabas a gusto.

Todavía no te has lanzado a andar tu sola. Pero estás ahí, ahí. Tomate tu tiempo princesa, con lo torbellino que eres sin dar pasos, no me imagino lo loca que te vas a volver cuando te atrevas.

Este mes, ha sido el de los golpes en la cara. No has parado de magullarte en los dos carrillos. Cuando casi tenias uno curado vas y te escamochas de nuevo. Te hemos tenido que comprar una barrita mágica y hemos podido comprobar que si funciona… no paras hija. Pero lo compensas siendo dormilona. Duermes como un angelito y eso nos da la vida para seguirte en tus juegos. Eres imparable. Sigues con tu siesta mañanera y con la de la tarde. De momento. Aunque hay días que alguna de las dos te sobra y lloras desconsolada por que no quieres dormir. Pero al día siguiente vuelves a tu rutina habitual. 

Este mes te has vuelto a poner mala. Esta vez los mocos no te han dejado dormir durante dos noches seguidas… lo has pasado regular. Pero te has recuperado pronto y otra vez vuelves a estar como una rosa.

La hora de comer nos cuesta para que pruebes cosas nuevas… un día que hizo tu padre cocido te lo preparamos en tu platito machacado y nada que no había forma, hija. Y eso que ya habías comido garbanzos. Nos paso lo mismo hace una semana con la sopita de galletas machacadas. Te quedaste sin desayunar y eso que el desayuno no lo perdonas nunca. Al final te han terminado gustando. El sabor nos es lo que no te gusta, es la textura. A veces te damos tortilla francesa y un día te la comiste a bocados. ¡Daba gusto verte! Otro día te la volvimos a dar y no la querías.  Vamos probando por que no siempre estas de humor. Últimamente lo que menos te gusta es la manzana y la pera. Eso te lo preparamos en puré por que como te lo tragas como los pavos nos da cosa que te atragantes, hija. Pues nada, que te dan arcadas y ahora te da por escupirlo. Vas a días. Ahora te comes bien el plátano y los cítricos te pirran. Eso si que te gusta. Ah y los petit suisse… cuando te lo ponemos delante te pones como loca. ¡Y eso que el primero lo escupiste! En general comes muy poca cantidad pero sin mucho problema. Lo único que nos pides y señalas siempre es el “pa” (pan) por lo demás nos miras y estas a tu royo. El queso también te gusta. Y la pasta te la comes sin masticar. Te pirra. 

Estas delgadita pero bien larga. Veremos que tal el lunes que te toca la revisión de los 12 meses ¡y vacunas! Ese día lo pasaremos tranquilitas.

El fin de semana que viene vendrán tus abuelos y celebraremos tu cumple con ¡una súper tarta de Calimero! Que te encanta cuando lo ves en la tele. Lo mismo hasta la pruebas… ya veremos. Tu madre tiene que dejar de sentirse culpable por darte azucares. 😂

En lo que te hemos visto más mayor es en que entiendes muchas cosas, si te decimos “no toques las pelis hija” sueles mirarnos y hacernos caso. Y otras veces sonríes y sigues haciendo de las tuyas. Tenemos que estar detrás de ti. Cuando estas muy callada voy corriendo y ya me la has liado. Como cuando hiciste un tester de pañales, tirándolos todos por el baño o te envolviste en papel higiénico. ¡Vas a ser muy pilla!
Hablas más (sin decir nada en particular) ahora dices muchas silabas nuevas  como: pititi, nga, pipiar, pizz pizz, ca ca, tepiez… y eso escuchado en una vocecita tan cuqui nos saca una sonrisa cada dos por tres. Papá lo dices gritando… mamá lo dices cuando lloras… 

También este mes, por primera vez, levantas los brazos para echarte hacia  a mi cuando quieres que te coja. 

Y lo mejor de todo es que hace pocos días que has aprendido a darnos besos y abrazos ¡de verdad! Yo me vuelvo loca cuando lo haces y tu me imitas poniéndote las manos en la cabeza y moviéndote de lado a lado. Lo cual hace que me vuelva más majara y chillemos las dos como esquizofrénicas… sí, en esta familia gritamos todos. 😮 somos así de expresivos y de intensos hija... Es la cosa más más bonita del mundo, verte feliz.

También te encanta un perrito de peluche al que cuando lo pides y te lo damos lo abrazas diciendo “oooohhhh” y es que no nos dejas otra opción, tenemos que achucharte y besarte. Te estas convirtiendo en una niña muy amorosa.

Estas preciosa. Y nosotros encantados contigo mi vida. Estoy feliz de tenerte conmigo.
Hace un año que me convertiste en tú mamá y eso es lo más maravilloso (junto con conocer a papá) que me ha pasado en la vida. Te quiero mucho.
Te queremos mucho. 
Mamá y Papá. 

sábado, 31 de diciembre de 2016

El 2017 ya esta aquí...

Quienes me leen y ya veo que lo hacéis muuuchos muchos… ¡madre mía! No me puedo creer que algunos post ¡¡tienen más de 600 visitas!! Es alucinante. ¡Muchas gracias! 😖 y eso que últimamente me es imposible escribir nada que no sean tareas para el Fp de Educación Infantil… Ays, para l@s que os preguntéis como lo llevo, pues hay días que me organizo muy bien otros días que ni puedo dormir por el agobio que me invade de pensar que se van acercando los exámenes y me tengo que estudiar muchísimo temario de golpe… pero no sé, ahí sigo. Intentándolo y todos los días un ratito.
A  lo que iba que me lio. Quienes me han leído o me leen, ya conocen mi animadversión a la Navidad. No son fechas que me gusten ni me atraigan. Y aunque este año ha sido y será diferente por estar con  nosotros nuestra cuquita, siguen sin agradarme. No es por la gente que falta en la mesa. Es por mis pocas ganas de aparentar sentimiento o emociones que no siento. Vamos que no quiero ser falsa y que por que sea Navidad tener que ser una exaltada de la felicidad navideña… y que suele apoderarse de todo el mundo. No me gustan las tradiciones impuestas, el estar happy cuando no se esta. Simplemente no me gusta y ya está. Llámame Grinch. Que le vamos hacer. Estas fiestas las paso sin pena ni gloria y deseando que terminen CUANTO ANTES. Quizá el año que viene sea mejor ya que la peque se irá enterando más pero no creo que de repente me vuelva Mariah Carey cantando villancicos a todas horas.

El 24 y 25 lo pasamos como cada año en casa de mis tíos. La nochebuena fue mas o menos, la niña hizo las delicias de todo el mundo haciendo de monete de feria y aguantando muchas horas despierta y sin siesta. Y Navidad, la pobre (y nosotros) ya no estaba para muchas fiestas y a pesar de que el ambiente seguía igual de festivo nuestra pequeña ya no aguantaba tanta excitación. A eso de las 17:00 cogimos el petate (y la ingente cantidad de regalos… de esto ya hablaremos) y pusimos rumbo a casa. Ella se echo la siesta tardía y nosotros descansamos de tanto despliegue emocional. Y aún queda la Nochevieja y el Año Nuevo en casa de los Abuelos… uf. 

Todos los años igual. Ya debería acostumbrarme pero no puedo. Sé que para ellos es bonito y disfrutan de la peque, pero para mi es una autentica tortura. Aparentar lo que no soy y encima controlar mi cara que tiene vida propia. Que estrés.

Ya sé que debería pensar en lo positivo y dejarme de chorradas pero entre que no tengo tiempo para nada, estoy tremendamente cansada y los virus rondan por casa atacándonos a los 3, la paciencia brilla por su ausencia y saltamos a la mínima. Vamos que no tengo el cuerpo para celebraciones.

En fin, pretendía hacer un post de “¡Feliz año nuevo! ¡Weee!” por aquello de terminar el año con otro talante, por hacer balance y al final me he puesto en modo petarda. Perdón.

En el post del año pasado te conté la “tradición” que tengo de pedir un deseo por cada campanada. Y la verdad es que siendo realista, no me ha ido nada mal. Mi niña nació sana y esta perfecta (bueno, ahora un poco pocha), nos hemos ido de viaje, a mi marido no le ha ido mal en el trabajo (a pesar de que la carga laboral le ha sido altísima) yo he decidido ponerme a estudiar y darle un nuevo rumbo a mi “carrera profesional”  😅 la salud en nuestras familias ha ido así, así. Mi parto fue una cesárea y… bueno, en líneas generales ha sido el año más duro de mi vida pero positivo. 
He sido capaz de criar a un bebé yo sola en muchos momentos, sin ningún sobresalto. Solo por eso merezco un aplauso. ¿No? 😂 

Sin alargarme mucho más, este año en las campanadas que anuncian que el año nuevo va a comenzar, mis deseos serán: 
Que mi niña siga creciendo tan bien como hasta ahora.
Quiero cambiar mi actitud con las personas que me rodean. Asumir las criticas constructivas y dejar pasar las que no construyan. Que todo fluya, que nada influya. 
Aprobar, por supuesto, las 5 asignaturas del Fp. 
Quiero ser fuerte y dejar de ser débil. 
Que siga todo como está (trabajo y salud) pero que vaya a mejor.

Este año solo pido estos 5. Por qué creo que tengo mucha suerte y que todo nos va muy bien. Creo que lo que más tengo que mejorar (si, es un propósito de año nuevo) es mi manera de afrontar la vida.
A pesar de que esta entrada es un poco plof, quiero quedarme con esta frase para repetírmela como un mantra este año que entra hoy:

“Que este año seamos lo suficientemente inteligentes, para ser felices” 

A todo@s, os deseo un año repleto de felicidad y que se os cumplan todos los deseos que le pidáis al 2017. 
¡Feliz año nuevo!

sábado, 10 de diciembre de 2016

11 meses

¡Desde que apareciste en nuestras vidas! Hay días como hoy que aun no me creo que estés aquí con nosotros jugando, riéndote y viéndote cada día mas mayor.

La melancolía empieza a adueñarse de mi. Cada vez que aprendes algo nuevo quiero parar el tiempo. Me da alegría verte crecer. Pero ahora entiendo a esas mamás que desean parar el tiempo para que sus bebés no cambien tan rápido. Aun te queda tiempo para ser una niña pero… es que desde casi siempre has tenido esa cara de saberlo todo, de ser un bebé mayor. Y ahora me doy cuenta que estos momentos de cambiarte el pañal mientras te doy mordiscos en la barriga, de verte gatear como loca perseguida por tu padre, de observarte unos minutos antes de despertarte de la siesta… los tengo que grabar a fuego en mi mente para no perder esas sensaciones tan bonitas.
Tus pies… eran tan pequeñitos. Y ya queda poco o nada de ese bebé pequeñín que eras tú ¡hace nada! ¿Cómo es posible que pase el tiempo tan deprisa? Cada vez que puedo te los beso y te toco los deditos. Son tan chiquitines… al final con tantas cosas que hacer no te hicimos un molde para que vieras lo pequeños que eran, pero bueno,  hay fotos.
Mamá está un poco tonta hoy.

Hace un año por estas fechas… estaba gordísima. Tú dentro de mi barriga, sentada como los indios y pegando patadas como un futbolista… Que sabía yo de todo lo que me ibas a regalar. ¡Que sabía yo que pasado un mes estarías aquí! 

Y ahora estas cada día más bonita. Tus avances este mes han sido lentos pero seguros. Mamá se pasa el día contigo y claro, quizá no los noto siempre. Pero bueno, ya has pasado de ir en modo penitencia (de rodillas) a ponerte de pie agarrándote de sitios seguros. El sillón, la cuna ( que conseguimos bajar para que no se te ocurriera saltar por encima…) la mesa del salón y la estantería a la que tienes especial cariño. Te encanta coger los dvds y tirarlos por el suelo… te encanta apoyarte en la tele y dejarla pringada con tus babas… la base del teléfono te atrae como un imán. No puedes dejar pasar la ocasión de tirar de él hasta que llega mamá y arregla el estropicio… eres un torbellino imparable, pero también tienes tus momentos de relax. Dormir te gusta mucho y a veces despiertas de mal humor como tu madre (jajaja) ¡vaya dos! 

Tu tío te cogió un juguete chulísimo en el que hay que meter bolas y hay un clasificador de figuras… al principio solo jugabas con las bolas pero hace una semana que te pillamos metiendo las bolas y las figuras por donde hay que meterlas. Nos quedamos mirando la imagen como si fuera ciencia-ficción… y lo mejor de todo era tu cara de suficiencia. ¡Nos mirabas seria y seguías a lo tuyo! Por eso digo que te estas haciendo mayor muy rápido… 
Mamá ya te deja mucho rato por el suelo. Es mejor que oírte llorar en tu hamaca, por que te aburres. Aunque también mucho mas incomodo. Un día mamá se puso a limpiar la nevera y ahí que estuviste de allá para acá, pegando golpes al lavavajillas, metiéndote debajo de la mesa y hasta te pillaste un dedo con la puerta. Fue el momento de subirte a la trona y relajarte con los dibujos, pero por lo menos la nevera se quedo limpia. No nos aburrimos nada. 

Excepto en algunos momentos de llorar a lo grande, eres bastante tranquila. Quizá por que te dejamos desfondar esa energía que te brota desde lo más hondo de tu ser. Pero la sensación que tenemos es de alegría constante, de felicidad por verte tan contenta y eso nos da mucha tranquilidad. 

La ultima revisión que tuvimos la enfermera nos dijo que estabas un pelín por debajo del peso (8.525) que dicen que es normal, pero que habías crecido a lo largo. (74) ¡vas a ser espigada! Jejeje… te vieron los dientes, que ya tienes 8 y de momento ninguno más a la vista. A ver si pasamos unas navidades tranquilas, que has estado imparable. Tu cabeza ya esta dentro de la normalidad… solo la tienes pequeña como tu madre. No hay que asustarse. Y de la comida, vamos a seguir igual que como hasta ahora.

Como no te gusta mucho la leche y parece no te despiertas en toda la noche por hambre, seguiremos con el bibe de la cena hasta dentro de un mes. ¡que ya cumplirás un añito! 
Comer te va gustando más. Sobretodo los días que vas a la piscina. Los sábados aprovechamos que tienes hambre para que comas como papá y mamá. Y un día… ¡merendaste como los mayores! Una mandarina y una manzana… ni nos lo creíamos cuando te vimos comer así. Pero no lo has vuelto hacer. Así que seguimos con paciencia. Tu a tu ritmo. Mamá sabe que un días comerás como todos.
Interactúas un montón con la gente que te rodea. Si es verdad que al principio de ver a gente nueva o que hace mucho que no ves, necesitas un tiempo para confiar en ellos. Tú, les miras, le haces una radiografía y cuando ves que mamá y papá hablan con la gente, al rato te sueltas y ya eres la de siempre. Cuando te preguntamos “¿Cuántos añitos vas a cumplir?” levantas el dedo como pidiendo la vez y la gente babea… si te decimos “5 lobitos…” te lanzas a girar las manos o dar palmas bien contenta cuando cantamos las “palmitas”. Balbuceas un montón y tu nuevo deporte favorito es subirte a las almohadas de la cama de papá y mamá, encaramarte al cabecero y después de mirarme súper seria, tirarte en plancha… es el “piscining de bebé”. Tienes alma de aventurera. Lo mismo te acaban gustando los deportes de riesgo por que brutita eres un rato. 

Que más puedo decir, que ya señalas cosas con los dedos cuando vamos paseando, que te encanta que te cantemos canciones, pongamos voces, o ver videos de canciones. Tu nuevo Hit es la “mariposita”, en cuanto oyes la melodía te vuelves loca. Giras la cabeza, te ríes, das palmas… no nos cansamos de verte así de feliz.

Y que sean por muchos meses más. ¡Feliz cumple mes mi niña!
¡Te queremos mucho! 


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Curiosidades y anécdotas de nuestro viaje a Ámsterdam

El viaje que hicimos a Ámsterdam dio de sí para contar algunas anécdotas que nos ocurrieron estando allí y curiosidades de la ciudad. 
Cuando aterrizamos el primer día, cogimos una especie de cercanías que nos llevara al centro y después tendríamos que andar unos 15 minutos hasta el hotel. En ese primer contacto con la ciudad lo primero que me llamó la atención fue el frio húmedo que hacía. Ya lo comenté en el otro post, pero lo reitero. Sabía que iba hacer frio, pero ¡no me imaginaba tanto! El día que regresamos a Madrid, aunque aquí hacia muy buena temperatura todavía estaba con el frio polar de Ámsterdam metido en el cuerpo… que horror. 

En el paseíto del tren al hotel, el primer contacto con la ciudad fue curioso observar la arquitectura. Todos los edificios no pasan de los 4 pisos y están torcidos hacia delante. Te da la sensación de que en cualquier momento se van a caer. Que mareo, que impresión. Pues están así por que como las casas son muy estrechas, no pueden subir los muebles por dentro del edificio. Con lo cual, lo hacen por fuera. Todos (o casi todos los pisos) tienen un gancho en lo alto del piso para colocar una cuerda y a través de una polea, tirar de la cuerda para subir el mueble que quieran meter en casa. Todo muy rudimentario. Justo cuando entrabamos al hotel, vimos como lo hacían y alucinamos. Qué sistema más arcaico para una ciudad tan moderna. Curioso cuanto menos oye. 

Otra cosa que nos pareció curiosa a la par que escalofriante fue ver algún carrito (con bebé dentro) estacionado frente a una cafetería mientras los padres, detrás del cristal se tomaban un chocolate calentito. Al pasar al lado del carrito, nos indígnamos muchísimo. ¿Cómo era posible que a los padres se les ocurriera tal barbaridad? Dejar a un bebé solo en el carro, en la calle, ¡A dos grados! estuvimos largo rato dándole vueltas a que podía deberse tal espantosidad… y como no encontramos explicación, dejamos de pensarlo. A los días de volver, mi marido encontró un articulo relacionado con dichas prácticas. Para quedarse congelado y nunca mejor dicho. 

En fin, casi todo el mundo se hace una idea aproximada de como es Ámsterdam. Aunque no hayas estado, te imaginas los canales, las bicis… todo muy romántico. Las bicis allí, sustituyen a los coches. Dentro del casco antiguo por así decirlo, los coches están aparcados y de vez en cuando si ves pasar alguno. Pero por lo general las bicis son el medio de trasporte habitual. A nosotros lo que más nos llamó la atención es lo rapidísimo que van y lo bordes que se ponen dándole al timbre, para que te apartes del carril bici lo antes posible. Hasta ahí, entendible. Pero ¿y si ocurre que las aceras son mínimas, algunas llevan bolardos y tu llevas un carrito con un bebé dentro? Pues te tocan el timbre igual. Y algunos (aunque parezcan muy respetuosos) te resoplan cuando te pasan de largo… Nos sorprendió bastante la poca comprensión que hay en las calles, con las familias que llevan a su hijo en el carro… y eso que se presume bastante de que en los países nórdicos son hipermegapro de los bebés y niños… 

Photo credit: miserychick via Foter.com / CC BY-NC  Powered by DNSUnlocker ✖
Stroopwafle
Algo parecido nos pasaba a la hora de comer. La única comida que hacíamos fuera del hotel era la del medio día. Cada vez que queríamos entrar en algún restaurante molón se nos presentaba la inconveniencia de que no cabíamos. Y por mucho que nos fiásemos de los holandeses no íbamos a dejar el carro fuera y con lluvia. Los restaurantes en el casco antiguo por lo general son muy pequeños. Así que nos veíamos bastante limitados a la hora de comer. Siempre mirábamos si había espacio suficiente para que entrase la niña, el carro y nosotros dos. Que, aunque llevábamos lo justo siempre terminábamos con más bultos de la cuenta… Además, aunque en casi todos los restaurantes había tronas, la teníamos que llevar por si acaso caíamos en alguno que no la tuviese (Como se dio el ultimo día en el último restaurante horribilis) Así que, si vas con bebé a Ámsterdam, cuenta con que los espacios son pequeños. Viendo el panorama y la incomodidad que suponía salir a comer y cenar fuera, nos apañamos con un supermercado que es de lo más completo y variado para desayunar y cenar en el Hotel. Se llama Albert Heijn. Los hay por toda la ciudad. Nosotros solíamos ir al que estaba enfrente del centro comercial Magna Plaza. Ese era el más grande, pero los demás también estaban muy bien. En ese súper comprábamos ensaladas (que las hay de mil variedades) bocadillos, sándwiches o fruta fresca cortada. Aunque era algo caro, cenamos súper bien todas las noches. Y el desayuno, nos apañábamos con galletas, los Stroopwafle (que están riquísimos y tienes que probarlos) y el café del hotel. En ese súper también hay café, que te puedes hacer tu mismo. Recomendable totalmente. 

A la hora de ver cosas, no nos perdimos La casa de Anna Frank. Mi marido se puso a la peque en la mochila y a pesar de lo estrecho y de la gente que había… vimos la casa de atrás, más o menos bien. Como pega pondría que deberían hacer grupos reducidos, porque te tiras en fila mucho rato en espacios pequeños, pero me sorprendió bastante en ambiente de agobio que te transmite la casa. Es una visita imperdible. Yo sentí que cerraba un circulo. Años atrás, visitamos Polonia y los campos de concentración de Auschwitz y fue una experiencia espeluznante… pero mereció la pena. También es interesante, ver la ciudad en un barco que te pasea por los canales más importantes, nosotros lo aprovechamos para resguardarnos de la lluvia. El palacio real que está en la plaza Dam, también es chulo de ver. Las dos visitas tienen audio guía. Un día nos fuimos a ver Zaanse Schans, es el típico pueblo turístico, en el que hay molinos. Está muy bien para dar un paseo y comprar algún suvenir. 

Paseamos mucho y comimos bien en todos los sitios. Si te gusta la comida japonesa, te puedes hinchar a Sushi, Makis y demás… en donde pagas una cantidad y puedes comer hasta que te salga por las orejas. Se llama SUMO. Es un sitio gigante pero no es un buffet. Te van trayendo todo lo que pidas. Máximo son 6 rondas para pedir. Acabamos que no podíamos ni movernos (somos unos brutos). Pero todo estaba buenísimo. Hasta ahí alguna de mis recomendaciones de la ciudad. 

No quería irme sin contar el ultimo día, que pasamos en Ámsterdam. Fue de todo menos aburrido. Nos levantamos, hicimos la maleta, nos duchamos, desayunamos… y nos fuimos a dar el último paseo criogenizador por la ciudad. Era básicamente echar tiempo para que llegase la hora de la comida e ir tirando hacia el aeropuerto. Nuestro avión salía a las 17:00 y teníamos tiempo. 
El día comenzó a complicarse a la hora de la comida. Nos apetecía probar un chino especializado en sopas que habíamos visto días anteriores por el centro… allí que fuimos. Pero al entrar por la puerta el recibimiento no fue el que esperábamos. En el Ikki, había una señora muy poco amable que puso cara de pocos amigos cuando vio que nuestra intención era comer allí, con nuestra peque (el carro, maletas…) El sitio era pequeño, pero no había nadie. Decidimos seguir allí, porque entendíamos que no molestábamos a nadie… Total que la señora antipática nos decía en chino-holandés que nos sentáramos en la ventana en una mesa-barra y ahí no cabíamos ni para atrás. Le intente explicar que con la niña no entrabamos en ese mini espacio. Le pregunte si podíamos sentarnos en otro sitio. La entendí que sí, pero seguía mirándonos raro e insistiendo en ubicarnos en el sitio anterior… mi marido le pregunto si podía calentarnos el potito y nos dijo que no. Entre que no entendíamos lo que nos decía y el mal rollo que me estaba entrando… me levanté y le dije a mi marido que nos íbamos. Me pille un cabreo… así que terminamos en un italiano donde nos atendieron fenomenal (menos mal) y comimos. 
El tiempo se nos empezaba a echar encima y eso que habíamos salido con tiempo de sobra. Fuimos a la estación. Y allí nos encontramos con que el tren que habíamos cogido para llegar a Ámsterdam no nos llevaba directos al aeropuerto por cortes en la vía. ¡Genial! Como enlace debíamos ir en autobús… Imagínate el estrés. Bebé (sin echarse siesta) maletas, carro y bultos varios… Metidos en un autobús y cagandonos en todo. Pero la cosa no iba a mejorar. 

No íbamos a facturar nada, y pensábamos que eso nos ahorraría tiempo… pues no. Estuvimos casi media hora en la cola para el registro de maletas y demás y luego otro rato más largo en las cintas donde miraron hasta ¡el pañal de la niña! Hemos viajado mucho muchísimo. Nunca habíamos vivido un registro así. Ni en el Londres-Heathrow que ya son tela… Nos los sacaron todo y claro otro rato para meter las cosas en cada bolsa… llegamos al avión por los pelos. Con lo previsores que somos, que en todos los viajes tenemos que esperar mil horas hasta embarcar… pues yo veía que no llegábamos. ¡Qué ESTRÉS! Por fin estábamos sentados y la niña lista para dormirse. 
Pues a la hora de estar en el aire, el piloto comenzó a hablar, en inglés. Me quite los cascos y mire las caras de la gente. Bueno pues no me gustaron un pelo. Yo solo entendía “Save” y “return” Mire a mi marido y nos acojonamos bastante. ¿Qué leches estaba pasando aquel día? Detrás nuestro iban unos chicos sudamericanos a los que pregunte si habían entendido algo y me contaron: “Dicen que en el despegue un pájaro se ha metido en el motor y vamos a volver a Ámsterdam, que por nuestra seguridad nos van a retornar allí, que hay otro avión esperándonos y que después volveremos a Madrid” O_o Venga ya…

Total, que una hora y media en el aire, con un motor del avión supuestamente averiado y volviendo ooootra vez a Ámsterdam. Que alguien me lo explique. La verdad es que el rato que supimos lo del problema en el motor, teníamos todos, unas ganas locas de bajar de ahí. Nos daba igual lo demás. No he pasado mucho miedo en los vuelos que he hecho, no me da miedo volar. Pero aquel día, (llámame loca) me senté en mi asiento pensando que iba a pasar algo… quizá estaba ya trastornada de todo el día. Había gente que decía que sí que habían notado algo raro al despegar, mi marido también lo noto, pero como yo iba pendiente de la niña… no note nada de nada. Menos mal que la peque se echó una siesta hasta que bajamos. Luego merendó y volvimos de nuevo al otro avión. La peque ya estaba hasta las narices de tanto meneo y la última vuelta, fue bastante regular. Lloro bastante, se quejaba… pero lo solventamos como buenamente pudimos y por fin llegamos a Madrid a las 22:00 horas. No fue largo para lo que nos esperábamos. 

Una anécdota más que contar sobre nuestros periplos por el mundo. Fue un buen primer viaje y seguro que los que vienen detrás serán muchísimo mejores. 

Y tu ¿Has estado en Ámsterdam? ¿Qué te pareció? ¿Irías con tu bebé? ¿Has tenido alguna vez algún vuelo accidentado?

martes, 22 de noviembre de 2016

7 consejos para viajar con tu bebé a Ámsterdam

Después de un tiempo sin pasarme por el blog (ni para escribir, ni para leerte… Si, mátame.) vuelvo a la carga para contarte como nos fue en el primer viaje al extranjero, que hemos hecho con nuestra peque, hace unas dos semanas.
No soy de dar consejos, si no me los piden. Pero me gusta contar la experiencia y por si alguien que me esté leyendo se anima a hacer la inconsciencia de viajar con un bebé, bártulos, abrigos y todo lo que ello implica. En esta entrada voy a dejar unas recomendaciones a tener en cuenta para que, si te atreves, no te aturulles con cosas a las que se le da mucha importancia antes del viaje y luego no la tienen en absoluto.

¿Dónde ir? Dudábamos entre Londres o Ámsterdam. Para nuestra primera incursión en esto de viajar siendo padres (y llevándote al bebé) una de las prioridades era que el vuelo fuera corto. Cualquiera de esos dos destinos nos valía. La duración aproximada de vuelo de los dos destinos, son 2 horas y media. Finalmente nos decidimos por Ámsterdam, por consejo de un amigo que nos comentó que era una ciudad más cómoda para ir con niños (él tiene dos) Nos dijo que Londres era más complicado para moverse, teniendo distancias más largas y la obligación de coger metro, en el que las escaleras mecánicas brillan por su ausencia. Si, mejor Ámsterdam para empezar. Una ciudad pequeña, kids-Friendly (¬¬) y que se pudiera recorrer andando.

El avión con un bebé: Bueno, esto era lo que más me preocupaba al principio. Me imaginaba la escena aterradora de mi hija pegando gritos y me entraban ganas de no ir. Me daba terror que le dolieran los oídos y no saber qué hacer. Me daba pánico que no quisiera el bibe que tanto nos habían recomendado para destaponarle los oídos mientras despegábamos… (mi peque nunca ha usado chupete) pero contra todo pronóstico, el vuelo de ida fue un éxito total y absoluto. A pesar de estar en un asiento de tres, mas apretados que la goma de un calcetín, pasamos un vuelo relativamente agradable. Todo el mundo se quedaba prendado de la peque y de sus monerías. Se bebió su biberón en un minuto y luego se durmió con su nita, encima de su padre. Ver para creer.
Eso si, el vuelo de vuelta fue para olvidar. Esto ya lo contare en otra entrada.

Consejo número 1: Si eres primerizo en esto de volar con tu bebé y no quieres que te entre un sofocón en pleno vuelo, elije una ciudad cercana.

Consejo número 2: No te olvides del juguete u objeto al que tenga más apego. Puedes olvidarte de los bodis, de los guantes o de los pañales… ¡Pero de su juguete no! Aparte de los propios padres, este mantendrá tranquilo y le dará seguridad al pequeño, en el vuelo.

Consejo número 3: Parece obvio, (y ciertamente difícil en mi caso) pero mantén la calma. No pasa nada por que llore, o porque la gente te mire como si te fuera a prender fuego. Es un bebé, no está acostumbrado a volar. Tómatelo como un juego y sonríe. La gente suele cambiar su actitud frente a una sonrisa.

¿Qué llevar? Esto depende de los días que vayas a estar fuera. Nosotros decidimos hacer este viaje como reto o prueba, para ver que tal nos apañábamos con la niña. Y decidimos que, para empezar, 5 días serían suficientes. Queríamos una ciudad que fuera cómoda y en la que no nos mirasen mal por viajar con un crio… El “qué llevar” también es importante comentar, que depende con la compañía que vueles. En nuestro caso escogimos la KLM que es como la Iberia de España. Esto lo digo, porque cada compañía tiene unas normas de facturación y cada una te dejara llevar más o menos cantidad de cacharros. En nuestro caso cada uno podíamos llevar una maleta de cabina y una bolsa de mano y teniendo en cuenta esas condiciones, decidimos que llevaríamos 2 trolleys uno para la peque y otro para nosotros. El carro (debe ser plegado en una sola pieza y te la meten ellos en bodega, justo antes de entrar al avión) la mochila de porteo, la bolsa de mano de la niña (en la que iba una muda por posible vomitona, su comida para todo el viaje -que ahora explicaré- babero plástico y su mochila pequeñita con unos cuantos juguetes) y por último su pequeña trona de viaje con la comida de ese día. Parece mucho porque además hay que cargar con los abrigos, pero en realidad no es tanto. ¡Imagínate si vas en verano! jajaja…

¿Y la comida de la niña? Bien, en este punto, estuvimos dudando casi hasta el día de salida. Habíamos leído en varios blogs o diarios de viaje que podíamos llevar toda la comida que necesitase el bebé y que la podíamos llevar en cabina sin problema alguno. Pero no nos fiábamos… como las normas cambian de la noche a la mañana, nos daba cosa que nos tiraran todos los potitos. Pero al final nos arriesgamos. Llevamos en total 12 potitos entre comida y merienda. Más la leche, los cereales y el agua del biberón del despegue. No nos tiraron nada. De hecho, hay un tipo (que fue muy majo, por cierto) que se encarga de meter tarrito por tarrito en una máquina para ver si hay algo raro en la comida. Fue un jari sacar TODO (que estaba milimétricamente colocado) de la bolsa de manos de la peque, pero nadie nos miró mal, ni nos regañaron… ni nada. ¿Que por qué no lo compramos allí? Porque mi hija es un pelín especial a la hora de la comer y no queríamos arriesgarnos con los potitos de allí. Pudiéndose llevar ¿Por qué no hacerlo?

Consejo número 4: Si quieres viajar tienes que apartar las ideas que te limiten y que no te permitan disfrutar del viaje. Yo me sentía mal por darle potitos a la niña. Y más los de fruta que llevan una cantidad ingente de azucares… Pero, no me puedo llevar la batidora y ponerme allí a pelar fruta… se trata de ser prácticos y de pensar que en casa no come así. Que por 5 míseros días no va a ocurrir nada. (Eso me lo digo a mi misma) Lo que quiero decir, es… que te permitas disfrutar del viaje lo más posible, teniendo en cuenta que ahora eres madre y debes velar por la comodidad de tu hijo, pero también por la tuya. Nosotras también queremos pasarlo bien.

Consejo número 5: Aunque parezca que un bebé pueda necesitar muchos cachivaches lo cierto es que sobreviven a la hazaña de viajar con sus papas, bastante mejor de lo que nos pensamos. Son personitas bastante adaptables al entorno que los rodea, siempre que cubramos sus necesidades básicas. Comer, estar limpito-calentito y dormir. Piensa en base a esas cuatro cosas y veras que no necesitas tanto trasto. Te lo dice una persona que el lema de sus viajes hasta que tuvo un bebé era el de “por si acaso”.

El tiempo: Hay que tener presente el tiempo que hará los días que vayas a estar en el destino elegido. También parece obvio, pero… Mi marido estuvo 2 semanas dándome la turra diciéndome “que frio va hacer en Ámsterdam” y yo “que si pesao´…”
Contaba con mi súper abrigo del decathlon bifásico-impermeable-tipo esquimal de la Antártida. Pero no me acorde de mis pies… en un principio metí mis botas de cordones “old shcool” y llevar puestas mis zapatillas de deporte… después en un acto de desfribolidad pensé: “con un calzado es suficiente, que pareces Kim kardashian con tanto zapato” y las saqué para no reventar el troley. Bien, pues la cague mucho. Tenía que habérmelas llevado. En mi vida he pasado tanto frio, en los pies. Y eso que en mis tiempos mozos hacía botellón (niños no hagáis esto) a -3 grados en un parque… Al cabo de estar una hora paseando por la calle me era imposible seguir caminando con normalidad. Algo me olí, cuando de camino al hotel, vi que mucha gente llevaba botas de montaña. (Alucina ¬¬) Pero ni se me pasaba por la cabeza el frio que iba a sufrir después… Hubo un par de días que nos llovió y me calé entera. Así que…

Consejo número 6: Si vas en invierno a Ámsterdam, prepárate para el frio que hace allí. Las vacaciones se te pueden hacer muy desagradables por algo tan simple como no ir bien abrigado. Sobre todo, si eres muy frioler@. Quizá no es el mejor mes para visitar una ciudad como esta, pero… es el que escogimos nosotros. ¡Ah! y acuérdate de todas las partes de tu cuerpo. Todas son importantes.


Si te preguntas si la niña paso frio, en absoluto. Antes de viajar hicimos los deberes y le cogimos este saco tan calentito de Jane. 
También llevaba su abrigo, su gorro y el cuello que le hice antes de irnos. Siempre que le tocabas las manos o la cara, estaba calentísima.

El hotel: Nosotros nos alojamos en el NH City Centre Amsterdam cerca de la plaza Spui. Siempre comparamos (de esto se encarga mi marido) con varias webs y solemos escoger Booking. En general los hoteles (y la vida allí) son muy caros y la valoración de los hoteles suele ser bajita. Pero tuvimos una suerte increíble de estar en el momento justo y aprovecharnos de un oferton. Mi marido se pensaba que era una broma y que nos quitarían la oferta… hasta que no lo confirmamos en el hotel, no se quedó tranquilo. El hotel estaba genial. Bien equipado, calefacción y el personal amable. No tiene microondas, pero te apañas muy bien con la cafetera que tienes, para calentar el agua del bibe o la papilla. 
Los días que estuvimos allí, comíamos en algún restaurante en el que nos calentaban el potito. El potito de la merienda se lo comía en el hotel después de echarse la siesta.

El ritmo de viaje, con un bebé: Esto dependerá de todas las cosas que tengáis previstas para hacer y ver. Nosotros venimos de viajes frenéticos en los que en realidad cuando volvemos a casa estamos más cansados que cuando nos vamos. Nos gustaba viajar así y aprovechábamos los días al máximo. Pero cuando viajas con un bebé (o un niño) tu ritmo se tiene que adecuar al del pequeño. ¡Ojo! esto es una opinión mía: Si programas una actividad como desplazarte a un pueblo alejado de la ciudad para ver una fábrica de cerveza (por ejemplo) tienes que ver si vas a estar el tiempo suficiente para quedarte a comer allí y que tu hijo tenga todas las necesidades cubiertas. Si habrá restaurantes, y si no los hay, volver a tiempo a la ciudad para que la hora de la comida no se te pase mucho ¿Qué por qué digo esto? Porque mi hija es muy sensible a sus cambios de rutina. Generalmente ella come de las 2 a las 2 y media de la tarde. Como te pases y la des de comer a las 3… todo lo que viene detrás se le trastoca. Un día nos pasó que comió a su hora, pero, se le pasó la hora de la siesta… el resto del día fue un Gremlin, en vez de la niña adorable que suele ser y a la que nos tiene acostumbrados.
Nuestra manera de ver la ciudad fue respetando los horarios y rutinas de la peque. Salíamos a las 10:00 de la habitación ya desayunados, (Gracias a los Albert Heijn = Mini Carrefour) veíamos lo que quisiéramos hasta la hora de comer entre la 13:00 y las 14:00 comía la niña y nosotros, luego íbamos al hotel, la peque se dormía, a las 17:00-18:00 se comía su merienda, salíamos a dar un paseo para no estar tooooda la tarde en el hotel, lo más abrigados que podíamos (menos mis pies) y a las 19:00 o 19:30 vuelta al hotel y cenábamos en el mismo. 

Consejo número 7: Ten en cuenta los horarios o rutinas de tu bebé, aunque estés de vacaciones. En esto hay que ser lógicos y flexibles. No hay que ceñirse a una cosa de minuto exacto, pero intenta mantener sus rutinas o el niño lo pasara mal y vosotros mucho más. Aunque estés de viaje pasándotelo chupi piruleta, piensa en él/ella primero. Tu descanso nocturno te lo agradecerá.

Estos son mis 7 consejillos (que alguno mas se habrá quedado en el tintero… debido a mi mala memoria) para pasar unos días de vacaciones en Ámsterdam, con tu bebé. Se me quedan por contar algunas anécdotas y curiosidades vividas en esos días de vacaciones, que como siempre digo, si el tiempo y mi peque me lo permiten algún día verán la luz…
Hasta entonces, perdona mi desaparición discontinua en el blog, pero no me da la vida para más.

¿Ya has viajado con tu bebé en avión? ¿Cómo te fue? ¿Algún consejo para el próximo viaje que nos atrevamos a hacer? ¿Eres de las que llevan DE TODO cuando viajas?




jueves, 10 de noviembre de 2016

10 meses

Y han llegado tus 10 meses… mi bolita pequeña se hace grande por momentos. Aunque aún seas un bebé, ya tienes cara de niña. Has perdido esa mirada bobalicona y has ganado una de pilla… encima cuando te ríes se te ve la boca como si fueras una abuelita desdentada y estás graciosísima.

Este último mes ha sido una locura, pero maravillosa. Estoy muy contenta de haber tomado la decisión de volver a estudiar. Y eso te lo debo a ti mi niña preciosa. Has sido la mecha que ha encendido la llama, para tener otras oportunidades que me dejen pasar más tiempo contigo y a la vez estar más contenta con lo que hago. Eres tan importante para mí, que quiero ser la mejor madre del mundo.
Voy hacer lo que este en mi mano para que seas una niña feliz y que te conviertas en la persona que tú desees ser.

Este mes ya te has convertido en toda una experta del gateo. Te paseas por toda la casa en busca de papá o mamá y te siguen fascinando todas las cosas peligrosas que están a tu alcance. Los cables, los enchufes, los radiadores a los que pegas como si te hubiesen hecho algo malo… hemos quitado los libros y velas que tenías a mano para que no lo descogorcies todo o te hagas daño.

Pero tus ansias de explorar son inmensas y no puedes evitar tocar y chupar todo. Ya hemos puesto seguros en las esquinas de la mesa, tapado los enchufes, quitado la lámpara… el salón parece de todo menos un salón, ¡pero nos da igual! Vas como una penitente de semana santa agarrándote a los muebles, a la mesa (que también roes como un ratón) y al sillón… ¡Y ya te pones de pie en tu cuna! Cualquier día te tenemos que recoger del suelo con un chichón… no tienes miedo a los golpes y te da igual caerte que lanzarte a por lo que sea.

Por lo pronto tus padres ya han ideado una “solución” por si cualquier día te animas a hacer puenting sin arnés, desde tu cuna. Cada noche te abren la cama de abajo para que, en caso de caída, el golpe no sea golpe. Que buena idea tuvimos de amueblarte la habitación de niña mayor aun siendo bebé. :)

Con la comida has mejorado bastante. Y comes muchas cosas, y todas las aceptas con mucho agrado menos el yogurt natural que no te gusta nada. Así que vamos alternando para que no lo aborrezcas… parece que la leche y derivados son lo que menos te gusta, pero oye, los chinos no beben leche y ¡ahí están! Siendo la sociedad más longeva del mundo. (Cosas de tu madre, hija) El pan te encanta. Lo chupas y lo reblandeces hasta que va todo para dentro. De masticar… vamos poco a poco, pero te cuesta bastante. Lo mismo es que no te apetece demasiado aprender. Pero los purecillos, que ricos. ¡Te gustan todos! Los de lentejas con arroz, el de pescado con verduras, el de pollo o de ternera…

¡Y como siempre comes con mamá ella te da pasta o champiñones y eso te lo comes como una fiera! Lo que nos gusta verte disfrutar comiendo. Nos llena de felicidad. Tus padres aman comer, así que siempre nos vas a ver felices cuando te veamos probar cosas nuevas. Que ganas de que puedas comer de todo… Este mes ya solo te queda probar el huevo para descartar alergias y ya podrás disfrutar de todo o casi todo. Eso sí, a mamá le gusta comer bien y de momento nada de azúcar o sal, aunque la gente te diga que lo comas, vamos a esperar.

Este mes, ha sido un mes de primeras veces… la primera vez que te has puesto malita, estuviste un par de días con mocos y hasta tuviste febrícula. Pero, aunque estuviste pochilla y pasaste mala noche un día, a los dos siguientes ya estabas recuperada. Fue un simple catarro. Tienes los genes de tu padre, dura como un roble mi princesa. Ahora tu madre, se siente un poco mal y te lleva abrigada hasta las cejas, pareces el muñeco de Michelin, jajaja…También ha sido la primera vez que te has quedado sola con tu abuela y tu tía. Por qué mamá tenía que ir a clase unas horas... ¡y lo llevaste muy bien! Te despertaste de la siesta de buen humor, merendaste tan ricamente y luego un paseo al parque. Eres un amorcete. 

Y por último en este mes de grandes emociones, ¡ha sido la primera vez que has volado en avión! (Nos hemos ido a Ámsterdam, y te has venido con nosotros) Tu primer viaje al extranjero, de muchos que vendrán más adelante. 

Este ha sido tu mes 10 desde que estas con nosotros. Un mes 10.


Te queremos mucho, mucho. Mamá y Papá.